Ser quien estás destinado a ser

Esta semana, y a propósito de la celebración del Año Nuevo de los árboles, te invitamos a esta reflexión. Todos nosotros nacemos con un potencial, o semilla, que concentra en potencia todo lo que podemos llegar a ser. Igual que en el caso de un árbol, nuestra semilla de potencialidades requiere entregarse con confianza al proceso de crecimiento; pero a diferencia de éstos, somos nosotros quienes decidiremos si germinar o no. Cada uno puede elegir quedarse solo como semilla, en un estado seguro y cómodo, pero desde el que nunca daremos frutos, ni mucho menos, sabremos en verdad de que se trata nuestro potencial.

Esta semana ten la conciencia de ser una semilla transformándote en un árbol. Anímate a entregarte al proceso de crecimiento, a romper la seguridad de la semilla, que te mantiene cómodo pero detenido. Entrégate al crecimiento confiando en que Hashem te pondrá en tierra fértil y sabrá nutrirte con todos los elementos que necesites; con el agua de sus bendiciones; y con su Luz que te impulsa a crecer y a asomarte más allá de la oscuridad temporal de algunos momentos, que también son parte de crecer. Anímate a ir más allá de la tierra y elevarte cada vez más por sobre el suelo, siempre atraído e impulsado por la Luz. Anímate a desarrollar tronco y ramas, sin terminar de saber; de qué tipo serán tus flores o frutos, o que árbol eres realmente. Sostiene la incertidumbre de aquellas épocas en las que no sabrás cuál es tu misión, pero el crecimiento te impulsa a dar de ti, a dar de lo que eres, aunque no sepas de que se trata.  Ten la generosidad de brindarle al mundo tus flores y frutos, cuando surjan. Nunca creas que son pequeños; ni tampoco te aferres a ellos valorándolos tanto que no seas capaz de regalarlos a nadie. Se el árbol que viniste a ser; enraizado en tu alma a Hashem, y brindándole al mundo las flores y frutos que él decidió que dieras. Crece confiado en lo que eres; y se fiel a tu esencia. El jardín que Hashem creó con nuestras almas está lleno de variedades, tamaños, fragancias y colores. Todos somos esenciales; y cuando aceptemos ser y crecer de acuerdo a lo que somos, estaremos cumpliendo la misión que Hashem nos destinó, para hacer de su jardín el lugar más bello y perfecto; con todas nuestras almas alcanzando, finalmente, nuestro verdadero potencial.

¡Que tengamos el mérito de ser la mejor versión de nosotros mismos, cada vez más, para darle aromas, colores y frutos a la Creación de Hashem!

Con cariño,

Maestra Ximena Solar

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