El espejo del marido

El sagrado libro del Zohar nos enseña que en un nivel espiritual, el marido se parece al sol mientras la esposa se parece a la luna. Ella refleja la luz que brilla en ella…

Respeta a tu esposa:

Un marido debe actuar como el Creador – debe comportarse con su esposa con paciencia, compasión, y entendimiento.
 
Una vez que el marido interioriza el hecho que su esposa es su propio espejo, se salva de muchas penas. Cuando una persona que no tiene paz matrimonial culpa a su esposa, al casamentero, o a sus suegros por sus problemas, no sólo está constantemente enojado y sin paz interior, también su vida es un infierno. Lo peor es que, mientras el carece de fe y trata de culpar de sus problemas a otros, nunca tendrá éxito en la corrección de si mismo.
 
No sólo que la esposa es un espejo, sino que ella es una lupa. Ella expone los defectos de nuestro carácter y nuestro comportamiento que deben ser mejorados.
 
De esta manera, una esposa enojada es esencialmente un mensaje del Creador indicando que el marido no ha vencido ni desarraigado la cólera de su vida.
 
Con fe, el marido utiliza los estímulos negativos de su esposa para preguntarse, “¿Qué quiere el Creador de mí?” De esa manera, una esposa facilita la relación de su marido con HaShem, porque para mantener la paz en el hogar él siempre debe buscar al Creador dentro de las reacciones negativas de su esposa. Así, evita la cólera y reacciones negativas que sólo destruyen su hogar. Con fe, él está libre para amar, respetar, y apreciar a su esposa, no importa como ella actúa. Una vez que se comporta así, provoca una poderosa espiral ascendente de amor y paz en la casa.
 
El sagrado libro del Zohar nos enseña que en un nivel espiritual, el marido se parece al sol mientras la esposa se parece a la luna. Ella refleja la luz que brilla en ella. Emociones positivas – felicidad, respeto, paciencia – todas vienen de la luz, o iluminación espiritual. Emociones negativas – cólera, desacato, tensión – todas vienen de la oscuridad, o carencia de la iluminación espiritual. Por lo tanto, lo que el marido da  es lo que el marido consigue. La esposa es su verdadero espejo.
 
El Rabino Eliezer Berland dijo una vez, que desde el momento que aprendió de Rabi Levi Yitzchak Bender que una esposa es el espejo de su marido, cambió su vida completamente. Más bien que tratar de educarla, corregirla, o criticarla, puso todos sus esfuerzos en educación, corrección, y crítica de si mismo. Un poco antes de casarme, el Rabino Berland me tomó por las solapas y me dijo, “Nunca critiques o hagas un comentario negativo sobre algo que tu esposa hace. ¡En lugar de criticarla, hazte un examen de consciencia y arrepentimiento!” Aquellas palabras fueron probablemente las más importantes que alguna vez oí en mi vida.  
 
A veces un hombre piensa que es completamente justo. Pero si su esposa está disgustada con él, entonces el está lejos del arrepentimiento. Si se enoja con ella, sólo demuestra que está todavía lleno de arrogancia, cólera y que carece de Emuná, la auténtica fe.
 
Un verdadero observador de la Torá, respeta y aprecia a su esposa. Si la critica es como si criticara al Creador. Nuestros sabios enseñan que cuando una persona es realmente humilde y sincera en el servicio de HaShem, su esposa automáticamente está enamorada de él. Eliahu HaNavi (Elías el Profeta) enseña en el libro “Tana DeBe Eliahu” que una persona debería ser siempre humilde, y sobre todo en su propio hogar.
 
¿Por qué pone Eliahu HaNavi tanto énfasis en la humildad? Porque la humildad es un signo verdadero del Tikún HaBrit – la corrección de su santidad personal, que es lo contrario del libertinaje. La arrogancia y el Tikún HaBrit no van juntos. El resultado lógico es que una esposa reaccionará favorablemente con un marido que está ligado a la santidad, ya que la verdadera santidad y la verdadera humildad van juntos.
 
Muchos maridos inconscientes intentan y derivan la responsabilidad a su esposa. Ellos dicen, primero que me respete, y luego la respetaré. Ya hemos explicado qué esta es una actitud desacertada con nuestro ejemplo del sol y la luna. Pero aún más, el respeto de una esposa hacia su marido es resultado de su propio comportamiento; el respeto de un marido a su esposa es una obligación absoluta según la Halajá, la ley judía, eso está expresamente escrito en la Ketubá, el contrato de matrimonio judío. Para aquellos que nunca han leído su Ketubá, sería una buena idea de hacerlo. El marido unilateralmente se compromete a amar, apreciar, y trabajar para su esposa.
 
El Talmud dice que si el marido es merecedor, consigue una esposa cariñosa que le ayude, pero si no lo es, ella será su enemiga.
El Rabino Eliezer Berland dice que cuando una esposa “vierte” en un marido, ella vierte su propia basura sobre él. Rabi Najman de Breslev enseña que el esposo que no ha vencido el impulso lascivo y licencioso, sufrirá por último todas clases de insultos de parte de su esposa.
 
Por esta razón, cuando el esposo sufre el desacato y el insulto, no sólo no debería enfadarse, debería hacer doble examen de consciencia y arrepentimiento: primero, por no haber vencido todavía sus impulsos lujuriosos, y segundo, por ser la causa del enojo de su esposa. Un marido – en toda y cada circunstancia – debe sólo hacer brillar la luz en su hogar – ninguna oscuridad. La luz significa el respeto, el amor, una sonrisa, una palabra amable y la consideración, sin expectativas a cambio. Una vez que un hombre interioriza el hecho que no merece nada, pero le es requerido dar todo, entonces de repente comienza a conseguir grandes dividendos. Su esposa comienza a reflejar su luz.
 
Una esposa es por lo tanto la prueba de nuestro verdadero nivel espiritual, pues un hombre realmente observador de la Torá y los Preceptos sabe que no merece nada, pero le es requerido dar todo. Si un hombre sin una esposa piensa que ya ha llegado a un nivel espiritual apropiado, vive en un mundo de fantasía. Por eso la Torá dice que no es bueno para el hombre estar solo.
 
Una esposa da a su esposo exactamente lo que él merece del Cielo. Un marido debería ser la influencia, no el influido. Por esta razón, un marido no debería esperar ofrendas. Él no debería nunca llegar a casa solo cuando tiene hambre o está cansado, porque entonces busca una contribución. En cambio, debería ser el donante y llegar a casa con una sonrisa en su rostro.
 
Todos sabemos cuál es la Mala Inclinación del hombre. Pero, ¿te preguntaste alguna vez cual es el deseo ardiente de una esposa? El respeto. Cuando su marido la respeta, su vida es el Paraíso. También lo contrario es verdad – una crítica la amargará. Un elogio es un regalo que le da un placer indescriptible. Por esta razón, un marido nunca debería criticar a su esposa. La crítica se parece a una cámara de tortura o a un lento asesinato para ella. La crítica y la carencia del respeto de su marido la hacen perder la confianza y ponerse nerviosa. Y cuando esto pasa, su paciencia disminuye y luego cuidado – el marido sufrirá.
 
 
Continuará…
por: Rabino Shalom Arush
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