Empieza tus cambios hoy

El proceso de cambio

Cuando se trata de crecimiento personal, todos tenemos buenas intenciones. Pero, ¿Cómo traducimos esas intenciones en cambios reales?

Elul es un mes muy especial. Es un tiempo para aprovechar la oportunidad de trabajar en nosotros mismos; para cambiar, para ser mejores y llevar a cabo nuestros sueños. Es un nuevo principio para finalmente hacer aquellas cosas que siempre sentiste que eras capaz de hacer pero que nunca hiciste.

Cada Elul empieza con las mismas grandes expectativas: Va a existir un nuevo mundo y las cosas no serán iguales. Desafortunadamente, el entusiasmo inicial rápidamente da paso a una realidad muy diferente; el entusiasmo baja su nivel y terminas estando no muy distinto que antes de empezar. Es seguro que creces poco a poco año tras año, pero el avance importante – convertirte en la persona que sabes que puedes y debes ser – nunca parece materializarse, quedando sólo como un sueño difícil de realizar.

¿Cómo tomar todo el entusiasmo, la buena voluntad y la emoción, y convertirlos en un cambio significativo y duradero? En otras palabras: ¿Cómo puedes hacer que Elul realmente funcione?

Arado inicial

Los Sabios nos dicen que existe una Voz Divina (“Bat Kol”) que resuena en el mes de Elul diciendo: “Vayan a arar los campos, no planten sobre las espinas y la maleza”. 

Por lo tanto, la clave para un Elul exitoso es prepararse adecuadamente – considerando qué semillas deseas plantar.

Cambios maduros

No vas a cambiar de la noche a la mañana, no pasarás de ser irresponsable y apático, a ser el más responsable. Y si lo intentas es pura falsedad. Puedes tener éxito unos cuantos días pensando que lo has logrado, pero ¿cuánto te durará? Eso no es “crecimiento”, es inmadurez. El verdadero crecimiento es paulatino. Tienes que saber cuál es el siguiente paso, entenderte a ti mismo y ser honesto.

Observa profundamente dentro de ti, pide buenos consejos, y por sobre todo sé realista acerca de lo que es posible alcanzar.

Realista y apropiado

¿Y sobre el proceso real de teshuvá? El primer paso es reconocer tus errores – entender lo que has hecho mal y cómo lo podrías haber hecho mejor.

Para hacer esto, tienes que conocer tus capacidades específicas. De otra forma, cometerás el error de tratar de cambiar cosas que están más allá de ti. Esto es muy malo, porque cuando lo “confiesas”, realmente no lo sientes – porque muy dentro de ti sabes que no es real.

La verdadera teshuvá y confesión significa articular el hecho de que a tu nivel lo hubieras podido hacer mejor. Es muy importante hacer esto de una forma en la cual lo escuches y lo creas.

Entiende los asuntos que son reales para ti; si están más allá de ti, entonces no son “tus” asuntos. Trabaja con lo que es real y apropiado. De lo contrario, vas a plantar tus semillas año tras año y no vas a cosechar más que espinas. Claro que no debes utilizar esta idea como excusa para continuar cometiendo errores. Por el contrario, toma conciencia de cómo un cambio drástico a veces termina en algo peor. No te muevas en un mundo ilusorio. Evalúa qué aspecto de tu carácter no está muy bien y empieza a cambiarlo – gradualmente.

Anímate

“Preparar el terreno” significa descubrir qué es lo que te motiva y reconocer qué es lo que necesitas hacer ahora. Al final de cuentas, el cambio final puede ser en unos cuantos años. Pero no te desanimes. Los Sabios dicen que una vez que te encamines hacia algún lado, para Dios, es como si ya hubieras llegado a  ese lugar. Una vez que hayas decidido hacer algo, existe una elevación de tu alma; en el plano metafísico es como si ya estuviera hecho. Tu alma ha llegado; es sólo que tu cuerpo todavía tiene que caminar por muchos senderos.

Una cosa más. Para estar inspirado en el proceso de la teshuvá (el arrepentimiento), tenemos que darnos cuenta de que Dios nos ama – incluso con todos los errores que hemos cometido. Sé consciente de que Dios te entiende y quiere ayudarte. No te sientas culpable; los errores que has cometido son parte de tu proceso de crecimiento para llegar hasta donde te encuentras el día de hoy.

Dios no quiere que sufras. Por el contrario, si el crecimiento es para lo que nos creó Dios, entonces incluso las dificultades involucradas deben ser lo mejor para nosotros. Dios no es el “patrón autoritario del cielo”. Está de tu lado. Si no entiendes esto, nunca podrás hacer teshuvá.

Piensa en grande y plantéate metas a largo plazo – pero sé realista. Toma las cosas con calma – pero trata de mantener la motivación. La teshuvá demanda madurez, realismo y honestidad.

 

Afectuosamente, 

Maestra Sharon Moreno

 

 

Share on Facebook16Share on Google+0Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn0