Mujer, fuerza de renovación

La Toráh nos ordena determinar y consagrar los comienzos de mes con la luna nueva (Rosh Jodesh) y contar los años, dice: “cuenten los meses, calculen y midan el tiempo, establezcan el primer día cada mes como un día significativo y destacable” (Shemot 12:2).


La primera mitzva colectiva encomendada al publo judío fue santificar y consagrar el tiempo en este mundo, en el presente, en el aquí y ahora.

Elul es el último mes del año y precede a Rosh HaShana (nuevo año), por tanto, hoy no solo estamos festejando el inicio de un mes, sino también la entrada a un tiempo de preparación y renovación para un año más de vida si HaShem lo quiere.

La Toráh – que es nuestro manual sagrado – el código de los secretos de nuestra existencia, nos recuerda que nuestra vida está compuesta por ciclos; unos más largos, otros más cortos, pero independiente de los tiempos de duración, todo está siempre en constante cambio.

Por ejemplo, nuestro cuerpo está siendo incesantemente alterado y reelaborado, nunca somos el mismo cuerpo que eramos hace un momento atrás. Sabías que el 98% de los átomos de tu cuerpo no estaba allí hace un año atrás. Tu piel se renueva mes a mes, el revestimiento de tu estómago cada 4 días y las células que hacen contacto concreto con los alimentos son reemplazadas cada 5 minutos.

Y hablando de ciclos, las mujeres sabemos mucho de esto. Nuestra maravillosa biología está asociada al fluir eterno de la esencia de nuestra femenidad, de la fertilidad, la maternidad, la crianza y la post fertilidad hasta convertirnos en abuelas sabias. Tanto fisica como intuitivamente sabemos cuando algo necesita terminar para dar a paso a algo nuevo y creativo, cuando algo nuestro debe morir para resurgir como un nuevo ser fortalecido y victorioso. Allí radica parte importante de nuestra fuerza renovadora femenina.

Como decía el Rey Shlomo: “hay un tiempo para cada cosa” y Elul es el mes propicio para invertir las energías de la forma más optima y organizada posible. Dentro de las tareas para este mes pueden estar:

Realizar un inventario exhaustivo de nuestras expectativas, nuestros deseos del alma y anhelos del corazón, aquello que nos mueve cada día. Chequear en que status se encuentra su satisfacción (realizado, a medio camino, no cumplido, etc.). Para trazar el camino, debemos saber dónde estamos.

Profundizar en aquello que nos incomoda, en lo que sentimos que no está bien, tanto de nuestras relaciones interpersonales, como de nuestra relación con nosotros mismos. ¿Qué me molesta de los demás y de mi mismo?¿Qué cosas podría cambiar para sentirme más feliz, más realizado, más pleno?

¿Como está mi salud? ¿Me he preocupado de mi cuerpo, de mi alimentación? Mi alma para cumplir su misión necesita un recipiente, un contendor lleno de vitalidad que impulse el crecimiento espiritual y la elevación del alma. Cuerpo y alma operan conjuntamente, no olvidemos esto.

Revisar el estado de mis relaciones actuales y pasadas. ¿Con quiénes estoy enojado o distanciado? ¿A quienes herí o maltraté? ¿Alguién me hizo daño a mí, me ofendió? ¿Cómo está la relación con mis amigos? ¿Los veo?

Elul es un tiempo para hacer las pases, para perdonarnos y perdonar, para tener esas conversaciones significativas de lo que hemos estado huyendo, para cerrar temas y heridas abiertas. Para sacar aquello que está adentro y nos mortifica y preparar la vasija para recibir cosas nuevas.

Usemos entonces la fuerza renovadora de los ciclos y extraigamos la energía necesaria para hacer cambios y cerrar cuentas pendientes. En 30 días más comienza un nuevo año y quién quiere llevarse una mochila cargada de dudas, enojos, problemas y ofensas. Ocupemos la renovación para re-diseñarnos y convertirnos en la mejor persona que anhelamos ser.

Jodesh Tov para todos.

 

Por: Maestra Claudia Vásquez

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