Tiempo de Balance

Estamos transitando por el último mes del año kabbalista e inevitablemente el ciclo que se cierra trae preguntas sobre cómo ha sido este periodo. ¿Habremos cumplido con las metas que nos propusimos hace un año atrás? ¿Qué obstáculos hemos superado y cuales no? ¿Qué actos creativos hemos dado a luz? ¿Cuánta bondad hemos traído a nuestra vida y al mundo?

El mes de ELUL nos regala un tiempo de reflexión y balance, también nos otorga oportunidades para diseñar nuestro futuro año, para pensar en lo realmente importante y transcendente en nuestras vidas. También es el tiempo para reparar, enmendar, encausar aquello que se nos fue del camino, aquello que sentimos que no estuvo bien, eso que nos pesa y que desearíamos cambiar.

En ELUL HaShem está con los oídos muy abierto a nuestras plegarias, a nuestro deseos del corazón y también está ávido a aceptar nuestra Teshuva, que es el  sincero deseo de rectificación de aquello que consciente o inconscientemente hicimos contra nosotros mismos o los demás. Es una época de perdonar y pedir perdón, de liberarnos y dejar las cargas que angustian nuestro corazón y el de los demás.

Te invito a usar estas semanas que nos quedan hasta el nuevo año que se iniciará en la noche del 9 de Septiembre. Te invito a traer LUZ a tu vida usando herramientas kabbalistas infalibles para la renovación de la energía:

  1. Tefilá: plegaria usando tus propias palabras. Conexión con la fuente divina Creadora de todo. Habla con Hashem como si fuera tu mejor amigo, dile todo lo que sientes, lo que anhelas, lo que temes, lo que no te gusta, lo que se te hace difícil.
  2. Teshuvá: acto de retornar al momento anterior a la falta. Haz un genuino acto de observación (sin culpa) sobre los pensamientos, los actos, las emociones que deben ser sanadas en nuestro interior para luego poder contribuir a la sanación de otras personas a quienes hemos dañado, herido. Ejercita el auto perdón para que puedas perdonar a los demás y también solicitar el perdón de aquellos que fueron afectados por ti.
  3. Tzedaká: a veces no somos conscientes de la negatividad que hemos inyectado al mundo a través de nuestros actos. La Tzedaka es el acto de justicia que repara aquella oscuridad a través de un acto de generosidad verdadero. Haz una donación, da una caridad desinteresada a alguna persona realmente necesitada y con este acto mágico trae bondad y LUZ a la vida de las personas, del mundo y la tuya, porque finalmente DAR es RECIBIR.
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