Purificar para recibir

Ha comenzado la última semana en la cuenta del Omer. Hemos transitado por estos casi 49 días de purificación, desde que Hashem nos dio la libertad y nos salvó de la esclavitud de Egipto (Pesaj) para llegar hasta el monte Sinaí y recibir la Torá (Shavuot).
Todo el propósito de este caminar por el desierto es para dejar atrás los restos de esclavitud que nos quedaron de una residencia tan larga en una tierra pagana que no conocía a Dios.
Estoy segura que estas últimas semanas han sido para la mayoría algo más que desafiantes, difíciles o sencillamente pesadas de vivir. No me sorprende. Los 49 días de tránsito tienen por objetivo mostrarnos la negatividad que debemos transformar, los malos rasgos de carácter que nos quitan la felicidad plena, los conflictos con nuestros seres queridos que nos hacen desgraciados. Todo aquello que nos hace sentir esclavos de nosotros mismos.
De eso se trata la purificación: de sacar afuera todo lo que está adentro para que lo podamos ver y limpiar; para que podamos tomar consciencia y cambiar. Por eso este caminar es tan duro, pero al mismo tiempo tan bendito, porque es una visión amplificada y a todo color de nuestra impureza espiritual. No hay mejor oportunidad que esta.
Este sábado en la noche comienza la festividad de Shavuot, en donde recibimos la Torá, el manual de instrucciones para la vida; es el momento culmine de estas 7 semanas de andar por el desierto, es el clímax de nuestra búsqueda y el objetivo final por el cual estamos en este mundo trabajando para corregirnos.
La purificación no tiene otro significado que prepararnos para “recibir”, despejar nuestra vasija haciendo espacio para todas las bendiciones que están esperando por ser llegar a nuestra vida. De eso se trata Kabbalah, que también significa “recibir”, aprender a refinarnos y mejorar cada vez mas, profundizar nuestra conexión con HaShem lo que nos lleva a ascender y evolucionar espiritual y materialmente, amar, gozar y sentir la vida verdadera corriendo por nuestras venas. Después de todo, ¿no es eso lo que todos anhelamos?
Que tengan todos una semana luminosa y de visión de rayos X para ver todo aquello que es necesario remover de nuestras vidas y prepararnos para la felicidad que está pujando por hacerse realidad aquí y ahora.

Afectuosamente,
Maestra Claudia Vásquez

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