Retroceder nunca, rendirse jamás

Estamos a unos días de la celebración de Pesaj (pascua, pass over) donde conmemoramos la salida del pueblo hebreo de la esclavitud de Egipto. Cada año recordamos este hecho no tan solo como parte de las festividades anuales sino más bien para rememorar que un día fuimos esclavos y Dios nos liberó, pero por sobretodo que tenemos libre albedrío y podemos elegir aunque nuestro cuerpo esté esclavizado.

Víctor Frankl decía que la única libertad que no te pueden quitar es la de elegir en que estado emocional vas a vivir. Importante mensaje de alguien que fue despojado de toda libertad en un campo de concentración. Y en contraposición puedo experimentar la más gratificante libertad física, pero ser esclavo de mis pensamientos, de mi murmullo interior, de sentimientos de angustia, de las preocupaciones existenciales diarias, de mi pasado, de mi futuro.

La historia nos dice que del pueblo hebreo solo un 20% escogió seguir a Moisés hacia la tierra prometida, el resto, la gran mayoría, prefirió seguir bajo la esclavitud. Ellos eligieron rendirse ante tomar un riesgo y transformarse en personas libres. Después de todo la esclavitud tiene sus ventajas: es cómoda, es segura, es estable. Solo tienes que aguantar lo suficiente y estar bien callado. “Someterte a tu destino”.
Esta semana las energías se renuevan, está disponible una oportunidad maravillosa para dejar de rendirse a nuestra inclinación a elegir lo cómodo, a vencer nuestro miedo a lo desconocido, a convencernos que sí podemos cambiar, a experimentar la verdadera libertad que implica tomar responsabilidad por mis elecciones y no volver la vista atrás, a no retroceder a los estados que me tienen esclavizado.

Que tengan una linda semana y un impulso fuerte para arrojarse hacia su destino de libertad.

Afectuosamente,

Maestra Claudia Vásquez

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