Vivir con sentido

Mucho se habla que en los tiempos que vivimos existe una crisis de sentido y compromiso ¿Por qué nos sentimos vacíos?  Sin duda, vivimos en un mundo de múltiples opciones de satisfacción individual donde principalmente todos ponemos nuestros intereses en primer lugar y evitamos entrar en conflictos o pasar por situaciones difíciles que nos puedan restar un poco de libertad. El cumplimiento de nuestros deseos pasa a ser nuestra gran meta y la tolerancia hacia personas o condiciones que no nos gustan llega hasta donde me comienzo a sentir incómodo y con ello una rápida partida “fuga” de lo que me está complicando.

Pero esta es una trampa, creemos que seremos más felices actuando así, pero en realidad, es justamente lo contrario y ésta es nuestra mayor piedra en el camino. Estar en pareja, mantener una amistad, ser parte de un proyecto creativo, ser miembro de un trabajo o comunidad, formar una familia, educar hijos…etc. significa, la mayor parte de las veces, ceder, posponer nuestros intereses a veces por los demás, tolerar situaciones que no nos gustan, dejar nuestro orgullo para pedir disculpas, ser creativos para encontrar nuevas soluciones, abrirnos a la posibilidad de que estemos equivocados y posponer la satisfacción inmediata de nuestros deseos en aras de una felicidad más duradera en el tiempo.

Sin dudas, esquivando las necesarias dificultades que la vida nos plantea, no desarrollaremos músculos emocionales y espirituales fuertes para encontrar el propósito de nuestra existencia y con ello la plenitud, el éxito y la felicidad que tanto anhelamos.

La invitación entonces es a ¡trabajar! por una vida comprometida y llena de propósito.

Con cariño,

Claudia Vásquez V.
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