Todo es un milagro

Vivimos en una sociedad tan tecnologizada, que todo parece tener una explicación “lógica” o “científica”, y esto llega a un extremo tal que para una gran mayoría de personas el universo puede funcionar sin la necesidad de un Creador.

Para muchos, la prueba fehaciente que necesitan para aceptar al Creador seria que ocurran milagros tales como: que hubiera Paz en el mundo, que se acabaran las bombas nucleares, que no hubiera más hambre en el mundo y que cesaran las epidemias.

Hoy como nunca antes en la historia está sucediendo esto.

Si observamos con atención, esto es lo que ha ocurrido a nivel global en la humanidad los últimos 70 años, después de las bombas nucleares en Japón.  De ahí en adelante, nunca en la historia humana hubo más abundancia que ahora, nunca antes el mundo produjo más riquezas que hoy, nunca antes hubo menos guerras que ahora –aunque cueste creer, pero es así-  y nunca antes estuvimos más sanos.  Paradójicamente, hoy nos sentimos mucho más infelices de lo que fueron nuestros padres y abuelos, quienes vivieron con mucho menos que nosotros hoy.

Simplemente no hemos sido capaces de ver el milagro que nos rodea: toda la realidad que transcurre frente a nuestros ojos es un milagro, y en la medida que somos capaces de observar este milagro, entonces se manifiesta en la Vida.

Tenemos tanto de todo que simplemente no nos damos cuenta de nada, y aún peor, pensamos que nos falta.  La invitación es a poner atención, porque la persona a quien se le manifiestan los milagros es a quien es capaz de ver que existen, aunque a priori no sepa dónde están, y por eso sale a buscarlos.

Cordialmente,

Maestro Nicolás Rosenberg

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