El valor del agradecimiento

Existe un precepto en la Torah llamado “Bikurim”, o sea, las Primicias.

El precepto consiste en lo siguiente. Una vez que el pueblo judío entró a la Tierra de Israel, tenía que llevar cada uno, las primeras frutas en madurar y entregarlas a Dios.

Al entregar las frutas a los Kohanim, quienes las recibían en representación de Dios, había que declarar su agradecimiento a Dios por el éxito de la cosecha.

¿Cuál es el sentido de este precepto? ¿Acaso Dios necesita que le entreguen frutas? ¿Qué le puede importar al Creador de Todo que unas hormigas cósmicas le den las gracias?  ¿acaso las necesita?

Nuestros sabios explican que la esencia del precepto es enseñarnos el valor del agradecimiento y el reconocimiento.   Cuando uno trabaja y se esfuerza en un proyecto, lo que más anhela es disfrutar de los resultados, pero para realmente poder disfrutarlos es necesario estar agradecido y actuar en consecuencia.  La consecuencia de estar agradecido es dar.

Dar también tiene una doble derivada en cuanto a lo que significa: Primero, dar lo que uno quiere dar y segundo, dar lo que uno quiere para sí mismo.   El destinar las primicias, los primeros resultados al Creador es dar lo que uno quiere para sí mismo.  Kabbalisticamente hablando es la manera óptima y más satisfactoria de expresar nuestro agradecimiento. Después de todo, el verdadero dueño es Él.   Nosotros somos nada más que administradores temporales.

Cordialmente,

Maestro Nicolás Rosenberg

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