5 formas de lograr que tus hijos te hagan caso

¿Cómo dejar de luchar con tus hijos y ganar su cooperación?

Hay muchas cosas que necesitamos de nuestros hijos para que la casa y nuestro horario funcionen sin problemas. Tenemos una visión de lo que debe hacerse, cómo debe hacerse y cuándo debe ocurrir.

Pero los niños tienen una opinión totalmente diferente sobre cómo debiera fluir su día. Es como si ellos vivieran en una realidad paralela. ¿Quién necesita lavarse los dientes? ¿Qué tiene de malo quedarse en pijama todo el día?

Aquí hay cinco simples cosas que pueden ayudarte a dejar de luchar con tus hijos y lograr que te escuchen:

1. Entiende por qué les cuesta trabajo hacerte caso.

Además del hecho que padres e hijos tienen metas y aspiraciones diferentes para su día (productividad versus jugar todo el día), a los niños les cuesta trabajo hacer caso y seguir instrucciones porque ellos, al igual que todos los seres humanos, poseen una fuerte necesidad de independencia.

Ser independientes nos hace sentir que tenemos cierto control sobre nuestras decisiones y nuestro destino. Nos sentimos con poder cuando sabemos que podemos pensar por nosotros mismos, cuidarnos y confiar en nosotros para sobrevivir en este mundo. Los niños a menudo están divididos entre el deseo de que sus padres los cuiden y la necesidad de sentirse independientes. Están confundidos. Cuando sus padres les piden que hagan algo y tienen que obedecer, también luchan con su voz interna que les dice: “No tienes que hacerle caso a nadie. Eres tu propio jefe, ¡puedes hacer lo tuyo!”.

Una vez que entendemos por qué es tan difícil para los niños hacer caso, podemos interactuar con ellos con compasión, tacto y comprensión.

De esta forma, estaremos menos enojados cuando nuestros hijos no hagan caso y, por lo tanto, podremos enfocar nuestras energías hacia una dirección más positiva.

2. Crea una rutina y un horario en casa.

El siguiente paso es prepararte a ti y a tu hijo para el éxito. La forma más fácil de hacerlo es asegurarte que el ambiente de tu hogar sea propicio para la cooperación. Las rutinas y condiciones amigables para los niños pueden ayudar mucho a que hagan caso.

La verdadera clave para preparar una rutina es involucrar a tu hijo e incluir sus aportes. Esto alimentará su necesidad de ser independiente y tomar sus propias decisiones. Entonces puedes planificar un horario que funcione para todos.

¿Cuál sería la mejor hora para que hagas tu tarea?”.

Nuestra cita al doctor es a las 2 p.m. ¿Cuándo quieres dejar de jugar con tus juguetes y alistarte para salir?”.

Y lo mismo aplica respecto a crear un ambiente amigable en el hogar para los niños. Averigua por qué tu hijo no cuelga su abrigo al entrar y cuál sería el mejor lugar para poner algunos ganchos (a su altura) para que pueda colgarlo. Pueden guardar los zapatos en el mismo lugar cada día, y lo mismo con la ropa. Ayúdalos a organizarla de forma que sea accesible para ellos, para que no estén siempre buscando sus pantalones o camisa.

3. Utiliza un lenguaje neutral.

Puede ser muy frustrante lograr que nuestros hijos cooperen. A menudo recurrimos a los recursos de acusar y culpar para lograr que nuestros hijos hagan caso. Esto suele poner un tono negativo en la relación, causando por lo general un comportamiento defensivo que conduce inevitablemente a luchas de poder:

¿Por qué siempre dejas tus zapatos en medio del pasillo? ¿Por qué siempre haces un tremendo problema por todo? ¡Recoge ya tu camisa!

En lugar de eso, utiliza un lenguaje neutral y no confrontacional:

Los zapatos deben estar en el closet. Tomémonos unos cuantos minutos para calmarnos antes de terminar esta conversación. El tiempo apremia. Hay que decidir ahora sobre una camisa.

Utilizar lenguaje neutral y no confrontacional ayuda a los padres a sentirse en control y además hace que los niños no se sientan atacados, y esto finalmente ayuda a que hagan caso.

4. Da opciones.

Las opciones te ayudarán a darle a tu hijo la autonomía que tanto ansía dentro de un marco seguro.

Y este no es el único beneficio de darles opciones a los niños. También les enseña cómo tomar decisiones y construye su autoestima a medida que aprenden a desarrollar habilidades de resolución de problemas. Esto los hace sentirse más poderosos y en control de sus vidas. Se convierten en mejores oyentes y son más cooperadores. Y no sólo eso, sino que darles opciones también les permite a los padres mantener su posición de autoridad. Los niños deben cumplir con las peticiones de sus padres, pero pueden escoger su forma de hacerlo. Es una situación en la que todos ganan.

Por ejemplo:

  • ¿Prefieres tomar leche en tu taza azul o en tu taza roja?
  • ¿Quieres cenar ahora o en cinco minutos?
  • ¿Prefieres limpiar primero tus muñecas o tus cubos?

Y con niños más grandes:

  • Necesito ayuda con la cena. ¿Prefieres hacer la ensalada o poner la mesa?
  • El autobús llega en media hora. ¿Quieres que vuelva a levantarte o quieres poner tu alarma para unos cuantos minutos más?
  • ¿Cuándo planeas hacer tu tarea, antes o después de la cena?

5. Ayuda a los niños a resolver por sí mismos sus problemas para hacer caso.

Una de las mejores maneras de ayudar a los niños a hacer caso es involucrarlos en las discusiones sobre cómo resolver los problemas de la vida familiar.

En cualquier ocasión en que haya un problema en casa, podemos decir:

Tomémonos un minuto para pensar en una solución”.

Podemos hacer algunas preguntas para promover las habilidades de resolución de problemas de nuestros hijos:

¿Qué podemos hacer para asegurarnos de que todos ayuden a ordenar la mesa después de comer?”.

Compré una caja de galletas, ¿qué podemos hacer para asegurarnos de que se compartan equitativamente en la casa?”.

Cuando Sara y Eli invitan amigos a jugar, hay problemas sobre a quién le toca jugar en el sótano. ¿Alguien tiene alguna idea de cómo podemos resolver esto?”.

Enseñarles a tus hijos a pensar en soluciones te dará un compañero que estará más dispuesto a escucharte a medida que resuelven los pequeños y grandes problemas de la vida juntos.

Ayudarlos a hacer caso y cooperar es un gran trabajo. Entender las necesidades de independencia de tu hijo, establecer rutinas, utilizar lenguaje neutral, dar opciones y enfocarte en soluciones, pueden hacerlo mucho más fácil.

por Adina Soclof

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