Aprender a caer

Si bien el deseo de recibir trata de convencer a la gente de lo contrario, las caídas periódicas son parte del crecimiento. Por lo general, la caída está indicando que la persona está subiendo. Porque si uno no ascendió, entonces no tiene de dónde caerse.

Querido lector: para que puedas vivir feliz y conservar tu felicidad quiero que grabes esta regla de vida en tu corazón y mente:

A medida que vamos subiendo en la escalera espiritual, nuestros reveses de hoy en realidad son más elevados que nuestros éxitos de ayer.

Permíteme explicarte: supongamos que hace dos años tú ni siquiera sabías que hablar acerca de los demás era una transgresión. En este lapso aprendiste las leyes del buen habla y trataste de implementarlas lo mejor que podías. Pero hoy estás furioso contigo mismo porque sin darte cuenta dijiste cosas en una conversación telefónica de las que realmente te arrepientes. Es verdad que caíste, pero aún así, estás varios kilómetros más adelante que donde estabas hace dos años.

Ahora bien: aplica el ejemplo que pusimos a aquello en lo que tropezaste. tal vez te descuidaste en el precepto de cuidar los ojos y miraste algo prohibido, después de que durante un tiempo si lograste cuidar los ojos y mirar solamente cosas permitidas. O tal vez rompiste la dieta con un antojo de helado que no pudiste soportar. Pero así es: no importa cuál es la meta que te propusiste, o el rasgo que prometiste mejorar, es imposible que no haya caídas de vez en cuando.

Por eso, dado que somos solamente seres humanos, y todos caemos periódicamente, lo que tenemos que aprender es la manera de caernos sin lastimarnos. lo primero que un buen entrenador de gimnasia les enseña a sus alumnos es cómo caerse. El paracaidista se pasa días enteros aprendiendo cómo caer antes de subir a un avión por primera vez. El corredor de bolsa tiene que saber cómo redirigir sus inversiones cuando el mercado está en caída. Y lo que se aplica al mundo físico se aplica también al mundo metafísico. Si es necesario que estemos preparados para las caídas físicas, ciertamente tenemos que saber cómo encarar las caídas espirituales o emocionales.

Básicamente, somos todos bebés espirituales, y en especial en comparación con nuestro potencial. Los bebés no pueden de ninguna manera aprender a caminar si no se caen de vez en cuando. Pero si recordamos los beneficios de las caídas, entonces hemos procurado el mejor almohadón de todos.

Veamos cinco excelentes razones por las cuales a veces nos caemos o fracasamos:

  1. Los únicos que se caen son lo que actúan: si no escalas una montaña, entonces no te caes sobre las piedras – así de simple! A veces a la gente que conduce le hacen la boleta. Pero la gente que no conduce jamás se equivoca en la ruta. ¿No sería ridículo que una persona de setenta años se jactara de que jamás cometió una infracción de tránsito si jamás condujo un auto?. El primer consuelo de la caída es saber que eres alguien que está subiendo.
  2. Las caídas enseñan algo y por lo general provocan un segundo esfuerzo, más fuerte que el primero. Las Caídas periódicas nos protegen contra la complacencia y la arrogancia. Cuando caemos, nos damos cuenta de la necesidad de hacer un esfuerzo mayor la próxima vez. Por eso, si te caes, no te decepciones, simplemente «vuelve al juego». Si te levantas, entonces tu caída es solamente un revés temporario. No te olvides: ¡mientras estés con vida el juego no se termina!.
  3. El fracaso nos acerca a Di-s. Si todo el tiempo tuviéramos éxito probablemente andaríamos con la nariz para arriba. Entonces seríamos repugnantes, porque pocas cosas son más repugnantes que la arrogancia. El Todopoderoso quiere que sus hijos estén cerca de Él. Después de un revés, rezamos mucho más fuerte y buscamos la ayuda divida antes de emprender un nuevo intento. Si la vida fuera una perfecta sucesión de éxitos, no hay duda de que no rezaríamos desde lo más recóndito del corazón.
  4. La experiencia es la mejor maestra de la vida. La experiencia de la caída nos enseña la mejor lección posible. Por lo general, somos bastante lentos para internalizar e implementar lo que aprendemos. Cuando nos caemos, tenemos una oportunidad de oro para mejorar de inmediato.
  5. Los fracasos en pequeña escala nos aseguran éxitos a grande escala: ¿Dónde te parece que el actor prefiere olvidarse del texto: en el ensayo o en el escenario?. La falla en el ensayo por lo general asegura una mejor actuación en el escenario, ya que el actor hace un esfuerzo especial por pulir los bordes ásperos de su actuación. A veces, los pequeños fracasos no son más que preparativos para los grandes éxitos.

El temor al fracaso, al igual que los demás miedos, paraliza a la gente. Una vez que nos deshacemos del temor al fracaso, podemos «des-paralizarnos» y dar inicio a un nuevo y mejor emprendimiento. Mi entrenador de la escuela secundaria me enseñó un principio cardinal en la lucha, que se aplica por igual a cualquier situación de la vida: «No vas a perder el partido por el hecho de ser arrojado al felpudo; ¡Cuándo más rápido te vuelves a poner de pie, más chances tendrás de ganar!

¿Y qué pasa si caigo?

Vamos. Plantéate esta pregunta: «¿Y qué pasa si caigo?». No tengas miedo. ¡Estate preparado! Si te cayeras de un caballo, tu instructor te diría tres cosas:

a. Levántate.

b. Sacúdete el polvo

c. Vuelve a montar el caballo y empieza de nuevo.

¿A alguien se le ocurre un consejo mejor?

Por eso, si te caíste otra vez en el enojo, piensa lo siguiente: ¿Cuántas veces lograste superar el enojo últimamente?. No… no es verdad que lo perdiste todo. Empieza de nuevo. Los nuevos comienzos son espiritual y físicamente beneficiosos para tu vida. Trata de hacer la siguiente declaración: ¿Y qué pasa si no tuve éxito?, ¡a partir de este momento declaro un nuevo comienzo!, ¡el pasado no me importa!, ¡estoy a punto de iniciar un nuevo comienzo, haciendo lo mejor que pueda!.

Declarar un nuevo comienzo es sinónimo de un renacimiento espiritual. El espíritu influencia el cuerpo. Por eso, cuando el espíritu declara un nuevo comienzo, el cuerpo se siente rejuvenecer. Al quitar el enfoque de tus reveses y de tus decepciones, estás evitando la tristeza y la depresión. La alegría y la frescura de un nuevo comienzo va a hacer que tu rostro, tu cuerpo y tu cutis luzcan mucho más jóvenes que con el mejor cosmético. Un nuevo comienzo es el secreto para conservar la juventud.

Tomemos un ejemplo cotidiano. Supongamos que nos agarran desprevenidos y que perdemos los estribos con alguien cercano.

Espiritualmente, nos dieron un knockout, pero eso no significa que el partido haya terminado. Si nos tragamos nuestro orgullo, dándole a ese ser querido una sincera disculpa, estamos convirtiendo un revés en una gran victoria. Nos estamos rejuveneciendo y estamos renovando nuestra relación con los demás. Un nuevo comienzo nos mantiene jóvenes, felices y optimistas. ¡Entonces que tengas un excelente día y continúa subiendo!.

por Rav Lazer Brody

 

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