El pecado original

En la línea de pensamiento Breslev se enseña que si se hace una hora de hitbodedut -plegaria personal- todos los días sin falta, entonces va a poder rectificar todas sus vidas anteriores, hasta llegar al primer hombre, Adán.

Hace unos años, cuando oí por primera vez esta idea, no le presté mucha atención. Me parecía demasiado oscura, demasiado teórica, y además yo por esa época estaba con muchas cosas que mejorar, asi que gracias, pero prefería no tener que remontarme a 5776 años atrás…

Con toda franqueza, puedo decir que en los años siguientes es como si hubiera dado una vuelta en la montaña rusa espiritual, una verdadera locura, que hizo que cambiara mi forma de vivir unas diez veces…

Tuve que enfrentar épocas de terrible pobreza, personas completamente chifladas, múltiples mudanzas, miedos paralizantes, problemas de salud, terribles dudas, enormes pruebas de fe, una total confusión acerca de mi dirección en la vida, problemas con mis hijos y demás familiares, etc etc.

A esta altura siento que ya viví 24 vidas y para ser franca, me siento exhausta espiritualmente hablando. Hace ya varios meses que lo único que hago es buscar la forma de vivir una vida “normal”, con un sueldo decente, o incluso abultado, una cómoda casa, y una linda comunidad en la cual moverme.

El problema es que las cosas no son tan fáciles y estas últimas semanas me he estado sintiendo realmente “bloqueada” en términos espirituales. No sé si alguna vez habrán sentido esto, pero es como si tuvieran dibujada la imagen de adónde quieren llegar, y cómo llegar, pero no pueden mover ni un solo músculo para que esto sea una realidad.

Cuando estos bloques espirituales siguen molestándome varias semanas, o incluso meses, entonces casi resulta imposible evitar un gran ataque de depresión y desesperación. Para mí, lo único que hace que pueda seguir funcionando y me da esperanza y optimismo en momentos como este es mi hora de conversación diaria con D’s. Pero me estoy apartando del tema…

Sea como fuere, como parte de nuestro esfuerzo por ser más “normales”, mi marido y yo abrimos un negocio en la Ciudad Vieja de Jerusalén llamado “El Sentido de la Vida”. Se trata de una película que te hace reflexionar junto con un negocio en el que venden toda clase de objetos “lindos” que pueden darle más sentido a la vida, como por ejemplo, barras del chocolate más fino a la par de los libros del Rabino Arush.

Cuando abrimos el negocio hace unos días, unas cuantas personas entraron a dar una ojeada. Uno incluso quiso comprar algo, y fue ahí que me dio el ataque de pánico…

En realidad, yo ni siquiera sabía operar la caja registradora, y además no tenía cambio, pero el problema iba mucho más allá de eso. Después de que la señora compró el monederito y pagó los cinco dólares que valía, tuve que cerrar el negocio e irme volando…

¿Por qué? porque me di cuenta de que tengo terror de que me vaya bien. Tengo terror de tener dinero, y de tener una linda casa, y de vivir con la comodidad con la que siempre soñé…

Esto fue para mi una revelación tremenda, y lo que hice fue sentarme a rezar. Porque a nivel consciente, sí quiero y anhelo todo eso, pero a nivel subconsciente, me di cuenta de que hace años que me vengo saboteando a mi misma.

¿Quieren saber por qué?. La respuesta que me vino a la mente tiene que ver con el pecado original de Adán. Muchos pensamos que el problema fue que Adán comió del árbol sin permiso, y que ESO era todo el problema. Pero en realidad es algo mucho más profundo.

El Rabino Ofer Erez explica que toda la humanidad estaba contenida dentro del alma de Adán, y que todos participamos en aquella decisión.

D’s quería darnos un mundo rebosante de bendición y abundancia “gratis” y nosotros no quisimos eso. Pensábamos que la forma de servir verdaderamente a Hashem era atormentándonos con privaciones, luchas, guerras, sufrimiento y enfermedades. Pero en ningún momento eso fue lo que quería D’s. D’s solamente quería darnos todo sin que tuviéramos que pasar por esta terrible prueba llamada “VIDA”.

Sin embargo, nosotros pensábamos que eramos muy astutos…

Y a un nivel muy profundo, yo todavía sigo pensando que tengo la necesidad de ser pobre, y de estar deprimida y de estar alienada para poder servir a D’s de la manera correcta! ¡Pero eso es una tontería! Ahora me di cuenta de lo que está pasando, le he pedido a D’s que me quite esta locura de la cabeza de una vez por todas y que me permita servirlo con un departamento de lujo, con montones de amistades, y con un coche último modelo. Y estoy orando un montón por todo esto. Y me di cuenta de que Rabi Shalom Arush tenía razón.

Pero esta vez, con la ayuda de D’s voy a tomar la decisión correcta.

Por Rivka Levi

 

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