¿Quien es tu Alma Gemela?

Esta es una muy fácil o muy difícil pregunta. ¿Quién es tu alma gemela? La forma sencilla de responder es decir que tu alma gemela es la otra mitad de tu alma… Pero probablemente quienes están escuchando quieren un poco más de información, información para reconocer a nuestra alma gemela cuando llegue, para saber si ya estamos con ella o para saber cómo buscarla, ¿no es verdad?

En esta clase vamos a aportar información para aproximarnos a estas respuestas…

Probablemente cuando evocamos al “ALMA GEMELA” todos podemos sentir una sensación agradable en el corazón, la evocación de un ser que llega a nosotros y para nosotros, con quien obtenemos plenitud y amor. El complemento perfecto que esperamos para hacer nuestra vida más feliz. Y es cierto, esa es una evocación de nuestra alma recordando la satisfacción de la sensación de unidad que sólo hallamos en el mundo espiritual, el 99%, la conexión con la Luz, cuando éramos uno.

Y sin embargo, pese a que incluso podamos sentir que es un largo camino encontrarla, el encontrarla no es el fin de la historia.

Y pese a que sintamos que reconocerla es difícil, reconocerla no es el fin de la historia.

Y pese a que vivamos dificultades para consolidar una relación con ella, quedarse con ella tampoco es el final de la historia.

El final que nos venden en todos lados de “vivieron felices para siempre” no es tal.  La evocación de un ser que llega a nosotros y para nosotros, con quien obtenemos plenitud y amor es verdad, pero esa plenitud y amor está ahí para que la ganemos. Y ese es el principio de la historia.

Para el imaginario de nuestro mundo del 1%, del mundo físico y de nuestras naturales tendencias reactivas, el alma gemela es alguien dispuesto/a a aceptarnos tal como somos, que no pide nada, que nos da todo y que se encuentra más que dispuesta a no sacarnos de la comodidad en la que vivimos. Una pareja “soñada” en este mundo, es una pareja cómoda y funcional a mis necesidades. Como en el mundo del 1% gobiernan los 5 sentidos, además esperamos que está pareja sea guapa (lo suficiente) y con una serie de requisitos físicos y materiales a los que asociamos felicidad. Es decir, en este plano al alma gemela la entendemos como una “pareja perfecta”. Y desde la perspectiva de la kabbalah también lo es. Pero se trata de una pareja perfecta para mí, desde un punto de vista mucho mayor que el del 1% de esta realidad material…

De acuerdo a la Kabbalah, nuestra alma gemela es aquella persona que nos complementa, y por lo tanto con quien tenemos mucha afinidad y conexión, pero es también quien nos ayudará a realizar una gran parte de nuestra corrección; por lo que también es quien oprimirá los “botones” adecuados para estimular los aspectos de nuestra corrección en los que debemos trabajar. Como relación, nos aporta grandes momentos de amor y afinidad de pensamientos, emociones y puntos de vista (no por nada es la mitad de nuestra alma…); pero también existirán diferencias que están ahí para estimular nuestra corrección. El alma gemela es trabajo, es tu complemento que te impulsa a desarrollar en ti lo que te falta.

Veamos el origen espiritual de esto…

Enseña el Zohar que en su origen, cada alma contiene características “masculinas” y “femeninas”; y llegado el momento de descender al mundo físico, ésta se separa constituyendo una “entidad dual”, una parte masculina y otra femenina. El sentido de la pareja y el matrimonio es volver a unir las “dos mitades” de un alma. (Zohar III, 283 b)

El hombre busca a la mujer buscando una parte perdida de sí mismo (costillla). Espiritualmente su parte perdida es el nivel inconsciente de su propia alma.

De acuerdo con el Zohar, las almas gemelas y otras almas residen en “La Casa del Tesoro de las Almas”, hasta su encarnación para descender al mundo físico; iniciando un largo viaje de regreso. Al principio juntos, y luego, en la medida que surgen nuevas correcciones y aprendizajes, se dispersan para adquirir experiencia.

Cuando se alcanza un nivel de madurez individual, se encuentran de nuevo y se reúnen con los demás para llevar a cabo su parte en el plan mayor, manifestándose como un reflejo de la Luz.

Nuestro desarrollo, aprendizajes y evolución no se completa en una vida, la rueda de la reencarnación nos permite completar nuestra corrección a través de distintas encarnaciones y las almas a menudo tienen que separarse para aprender lecciones
importantes antes de poder unirse como una pareja sabia y confiable,
que pueda llevar a cabo su función espiritual conjuntamente.

Nuestro libre albedrío y los errores que cometemos en el camino demoran el encuentro. Pero la búsqueda del alma gemela es parte del proceso y cuando se tiene el mérito suficiente, el encuentro ocurre. Porque encontrarla, es efectivamente un mérito que se gana a propósito de trabajo espiritual.

 

Vamos a distinguir por lo tanto en nuestra vida afectiva, al “alma gemela” de las “almas que se encuentran en el camino al alma gemela”, y que también son parte de mi proceso de corrección y por lo tanto de acercamiento a la unión con el alma gemela.

Básicamente, porque estamos en el mundo del 1% y no tenemos acceso al cuadro completo, no necesariamente sabemos si la pareja con la que estamos es o no nuestra alma gemela. Y desde un sentido más amplio, todos somos potencialmente almas gemelas porque todos venimos de un receptor original. Por otro lado y para complejizar el asunto, muchas de nuestras relaciones de pareja implican correcciones pendientes con otras almas, que provienen de nuestras vidas pasadas, y pese a que no son nuestra alma gemela, debemos resolver como parte de nuestro proceso de corrección…

Se dice que las parejas que tenemos suelen ser “nuestro proceso a” y  no necesariamente nuestra alma gemela. Alguien en el camino que tengo que vivir o atravesar para crecer al punto de estar más preparado para tener a mi alma gemela. Son relaciones que tienen la función de preparación para aprender a amar, abrir el corazón, para compartir, a apreciar. Y alcanzar  el mérito de encontrar a nuestra llama gemela si es que aún no ha ocurrido. ¿Enfrentamos así nuestras relaciones afectivas? ¿Cómo una forma de ser mejores? O todavía concebimos que el trabajo se hace al inicio, y que ese trabajo consiste en “conquistar” al otro y luego puedo relajarme y dejar que la relación se desarrolle sola… toda relación que me ayuda a crecer, me ayuda a evolucionar, llega a mi vida como parte de nuestro “proceso a” y es bienvenida. Por eso ninguna relación es un error. Siempre han sido oportunidades para agradecer.

Bueno, y si es verdad que muchas de las relaciones y parejas son “nuestro proceso a”, como llego al encuentro con mi alma gemela?

Tomaremos la sabiduría de la Toráh para contestar esto. En la Toráh aparecen pares de almas gemelas que nos dan maravillosos indicios y señales de cómo actuar para nuestra búsqueda. Tenemos a Abraham y Sarah; Itzak y Rebeca; Jacob y Rajel; y Moshé y Tzipora. Abraham y Sara tuvieron la bendición y el mérito de nacer muy cercanos. Eran vecinos y se dice que primos. Siempre estuvieron vinculados y permanecieron juntos. Abraham no tuvo que buscar a Sarah, solo reconocerla y tuvo el mérito de hacerlo. No hubo “proceso a”.

Para comprender el “proceso a” y el trabajo que tenemos que hacer para reunirnos verdaderamente con nuestra alma gemela, la Torah nos regala los casos de Itzak, Jacob y Moshé; cuyos procesos fueron largos. Todos se casaron viejos, después de los 40 o  50,  y pasaron por un proceso interno para ello. La forma en que lo narra la Torah es que todos la encuentran y reconocen en las mismas condiciones y circunstancias, lo que como kabbalistas, nos da una señal clave de sabiduría y respuestas para este tema: cada uno y de manera diferente estaba persiguiendo su propósito en la vida, van por el desierto, que para la kabbalah representa el proceso, el trabajo espiritual en este mundo, lo difícil que esto nos resulta, porque no hay agua, hay calor, se siente seco, hay dificultad para caminar, siento que no avanzo o que no voy a ningún lado, me siento perdido, no veo frutos…  y en ese momento llegan a un pueblo, y están muertos de sed y ven que hay un pozo de agua. Todos llegan y ven que hay una muchacha; y le piden agua. Siempre la mujer lo ve y le dice al hombre: “Claro que si, te daré agua a ti y a todos tus sirvientes y a todos tus animales”.  Hay un código en esto de cómo se conectan las almas gemelas: el pozo de agua representa la energía de dar y de compartir, la energía de vida, y representa la espiritualidad, el propósito, el alma. Dos se encuentran en el pozo de agua, dos personas que están buscando lo mismo. La extracción de agua del pozo es sacar la espiritualidad que hay en este mundo, encontrar el propósito, encontrar aquello que está más oculto, más escondido, que está ahí pero no lo vemos con nuestros cinco sentidos. Que nutre a un nivel más allá, y que los dos lo están buscando.  La clave para la mujer es que el hombre está buscando. Y la clave para el hombre es que esa mujer quiere dar, quiere compartir. Es la forma de descubrirlo. Yo tengo que estar en el camino de mi alma para  encontrar al alma gemela en ese camino.

Por lo tanto, para hoy, es menos relevante preguntarme si mi pareja actual es o no es mi alma gemela, o preguntarme donde la encuentro si estoy soltero o soltera; lo que importa es el trabajo interno que estoy haciendo, y el trabajo conjunto que hago si estoy hoy en pareja. Y ser simple en esto.  La persona que sea mi pareja hoy, debe estar allí para empujarme a crecer, cambiar y ser mejor. Si no estoy hoy en una situación de pareja que me haga crecer, no estoy en el camino correcto. Y si estamos en ese camino del trabajo interno (solos o acompañados) mi alma gemela  va a llegar exactamente cuando esté listo o lista, cuando lo necesite. Podemos confiar en que cada persona que llega es la correcta si estoy en ese camino.

Como la pareja y el alma gemela no son el final sino el inicio de mi historia, lo que necesitamos en la vida afectiva es el encaje correcto para mí y mi proceso. En el libro de los 72 Nombres de Dios aparece lo siguiente: Mientras que estas dos mitades de una misma alma se someten a transformaciones en el mundo físico, ya sea a través del
sufrimiento y pruebas dolorosas o a través de la transformación
espiritual proactiva, se van acercando progresivamente una a la otra. (
SIEMPRE PODEMOS  ELEGIR) La unión de estas dos mitades de una misma alma es un destino
inevitable, pero el momento en que esto suceda depende de su nivel de
espiritualidad.

Y cuando el momento es el adecuado, las verdaderas almas gemelas se
encuentran incluso si están a un mundo de distancia, ya sea
físicamente, en lados opuestos del planeta, o espiritualmente, con
estilos de vida y circunstancias muy diferentes”.

De hecho, y a propósito de la pregunta que da inicio a esta charla, una de las señales concretaspara reconocer al alma gemela tiene que ver con venir de mundos muy distintos, religiones, países, historias, realidades, por  eso los sabios dicen que “el alma gemela viene del otro lado del mar”… podemos ser muy distintos desde nuestras realidades físicas. Pero esto también significa que uno ha cruzado el mar, es decir, venir del otro lado del mar significa también que uno tiene que haber pasado por un proceso de cambio y de riesgo, e incomodidad. Abandonar las tierras conocidas, aventurarse en el mar (de nuevo las aguas….) y cruzar por un proceso de cambio y trasformación. Y desde muchos sentidos también por eso se plantea que el encuentro con el alma gemela suele ser el segundo matrimonio de una persona, cuando ya se ha pasado por un proceso de aprendizaje y transformación fuerte con otra persona.

Otra señal es la conexión profunda. En positivo o negativo, y en general desde un primer momento.  No quiere decir llevarse bien. Significa una relación de conexión potente pero que te desafía. No olvidemos que es la conexión con tu contraparte…

Las almas gemelas reunidas, como dos chispas de una misma alma, tienen la
capacidad de manifestar la corrección espiritual. Para atraer a
nuestra alma gemela al nivel más alto, debemos entender porque la
queremos en primer lugar,
conectar con la motivación adecuada. Y esta razón debe ser, para poder compartir más con el mundo, crecer, cambiar, alcanzar el potencial de ambos,
siempre a través de dar al resto del mundo.

Las relaciones de pareja manifiestan una máxima oportunidad para el trabajo y el crecimiento. En este sentido, “ser soltero no es peligroso, es más peligroso estar con alguien que no te ayuda a crecer. Sin embargo deberíamos tener el deseo de encontrar a nuestra pareja para alcanzar ese potencial del que hablamos.” Crear la vasija para recibir esa Luz.

Por lo tanto, razones incorrectas para la búsqueda de pareja son: recibir solo para mí, querer cubrir, esconder o compensar carencias o necesidades no resueltas de mi desarrollo a través del otro, no querer estar solo, etc.

Y si queremos reconocerla a partir de lo físico, de los 5 sentidos, también nos equivocamos. La celebración original de la festividad de Tu Beav nos da una hermosa imagen de esta idea. Las hijas solteras de Jerusalén salían vestidas con ropas blancas que pedían prestadas para no avergonzar a aquellas que no tenían…  danzaban en los viñedos, y los hombres jóvenes escogían la que sería su esposa. Para eliminar cualquier tipo de prejuicio económico, todas las mujeres usaban vestidos prestados para que el mismo no revelara su riqueza o pobreza, revelando que la importancia en la unión de una pareja no radica en el mundo físico, sino en el alma.

Recapitulando entonces, si queremos ser meritorios del encuentro con el alma gemela, necesitamos conectar con el deseo de crecer, de transformarnos, de evolucionar. Con la búsqueda y desarrollo de nuestro propósito, estar dispuestos a atravesar el desierto del trabajo que significa y crear la vasija y el deseo de encontrar a aquella o aquel que viene a ayudarme en este proceso de corrección. Y estar abiertos y bien dispuestos a dar y compartir, para transformar las relaciones en un proceso centrado en el amor y en crecer, para cada uno, para la pareja y para el mundo.

Para quienes están solos, o viven dificultades con la pareja, es importante mantener la certeza, la emunah, la confianza. Soltar el control, hacer lo que hay que hacer con alegría y vivir las experiencias de la mejor manera. Recordar que no siempre tenemos acceso al cuadro completo. Que todo ocurre por algo y que todo es para bien. Cultivar la paciencia, la proactividad y la emunah para vivir lo que tenemos que vivir con luz y estar cada vez más cerca de unirnos con el alma gemela. Citando a alguien que leí…”Para encontrar a la persona adecuada, hay que ser la persona adecuada…” así que a iluminarse e inyectar certeza en que el camino correcto nos lleva a la persona correcta.

Si queremos responder entonces a quién es nuestra alma gemela, podemos contestar que es una persona a quien amamos, admiramos, con quien compartimos la búsqueda de un propósito, de nuestros sueños, nuestros ideales, y con quien vivimos el proceso de evolución individual y conjunta más profunda… alguien que te empuja a crecer y que también está en el camino de crecer.

Pero por lo mismo, las almas en el camino, aquellos con los que tenemos conexión profunda, de los que aprendemos, a los que amamos, con los que compartimos, familia, amigos, compañeros, son también, en un sentido, almas gemelas. Provenimos todos de la misma raíz, somos todos  en un sentido amplio, una misma alma. No esperemos dar y compartir nuestro amor, crecer y alcanzar plenitud solo cuando “llegue” “una persona especial”. Todos tenemos la posibilidad de hacer este proceso del desierto acompañados y conectados por el inmenso amor que nos rodea. Vivámoslo y encarnémoslo de la manera luminosa posible.

Para cerrar, una última reflexión en este día del Amor, a propósito de una canción hebrea que encontré de Daniel Solomon.

Dice:

“El amor se enciende repentinamente como el fuego

Incinerará todo lo que eras

Incinerará todo lo que eres

El amor, de repente se enciende, ¿qué es lo que quiere?

Quiere todo lo que eras

Quiere todo lo que eres”

Finalmente el camino para encontrar y reconocer al alma gemela es el camino del amor. El trabajo espiritual finalmente se trata del amor. El amor es lo único que genuinamente puede transformarnos  y elevarnos. Por eso el fuego y el amor están unidos. El fuego como el más espiritual de los elementos representan la capacidad de transformación que tiene el amor, y eso es lo que deseamos; transformarnos. Ser mejores, crecer. Por eso lo hacemos a través de la pareja. La pareja y el amor es lo que nos estimula y permite crecer. Es el regalo de transformarse y ser cada vez más un ser mejor, para beneficio del otro, y de los otros.  El amor y el alma gemela como forma  y camino de crecimiento es un regalo de HASHEM, para hacer más dulce, más estimulante y tan motivador el trabajo espiritual. Para regalarnos  un sentido concreto, y darnos un anticipo del hermoso sentido de unidad que obtendremos cuando todos y cada uno hayamos cumplido nuestra misión y las chispas de Luz que somos nos encontremos reunidas otra vez….

Feliz Tu Beav. Que el amor despierte, se fortalezca y nos transforme!!

(Dia del Amor, Tu Beav, 10 de agosto 2014, Profesora Ximena Solar)

Fuentes:

“El concepto de Alma Gemela” Fundación Kabbalah Chile
“Almas Gemelas según el Zohar”,  Yedidyahu Yohanan Ben Yisrael – Aguilar
Entrevista a Ariel Grunwald, “Kabbalah y almas gemelas”
Canción de Daniel Solomon

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