Un seguro para el amor

 

Has visto las fotos y las noticias. Terremotos, inundaciones. Las casas han sido tiradas abajo, los sótanos se inundan y el agua se lleva una vida de recuerdos. La gente se ha preguntado acerca de seguros para desastres naturales y ‘¿qué pasará la próxima vez?’.

Comencé a pensar en esto. Nosotros trabajamos sin descanso construyendo nuestros hogares. Los matrimonios y las relaciones implican mucho trabajo. Damos nuestros mejores años. Nos sacrificamos. Hacemos vista gorda de los errores. Abrimos nuestros corazones. Amamos más que lo que alguna vez pensamos que era posible. Hay veces en las que nos fatigamos, pero igual seguimos ahí.

Y luego, un día, hay un huracán. De alguna manera un viento extraño comienza a soplar. Las puertas se cierran con fuerza. Se intercambian palabras dolorosas. No reconocemos a la persona que está a nuestro lado. Después de la tormenta, un doloroso silencio se apodera de la situación.

¿Puede ser salvado este hogar?

¿Hay alguna manera en que podamos invertir en un seguro para el amor antes de que ocurra un desastre?

Andrés y Melanie formaban una hermosa pareja. Eran los perfectos recién casados, unos soñadores con toda la vida por delante. Andrés asistía a una prestigiosa universidad de abogacía y Melanie trabajaba como maestra de jardín. Pasaron unos años, eran parte de una cálida comunidad, tuvieron dos niños y convirtieron su departamento ubicado en una zona urbana en un hogar.

Andrés era inundado con grandiosas ofertas laborales. Era un excelente estudiante y obviamente estaba en su camino de ascenso hacia el éxito. Fue en este punto que Andrés y Melanie pidieron reunirse conmigo. Habían estado asistiendo a unas clases en donde habíamos hablado de la santidad del matrimonio y las relaciones. Dijeron que tenían algunos ‘asuntos’ que querían discutir conmigo – una palabra en código que podía significar tanto “todo” como “nada”.

Nos encontramos en un café local. Pedimos una mesa en el rincón para tener privacidad y les pedí que me contaran lo que ocurría.

Andrés comenzó a hablar. Podía ver que algún día sería un excelente abogado. Explicó que había recibido una oferta laboral en un hermoso país del otro lado del océano. La paga era increíble. Un lujoso departamento era parte del trato. La firma legal era conocida, y ofrecía mucho prestigio y conexiones. Él deseaba mucho aceptar la oferta e ir.

“Pero tengo miedo”, interrumpió Melanie. “Me encanta nuestra vida aquí. Los niños son felices. Vivimos en una comunidad judía fantástica. Tenemos una buena vida juntos. ¿Por qué deberíamos arriesgar todo esto por lo desconocido?”.

Yo podía ver la frustración en la cara de Andrés. Él quería avanzar, quería aprovechar la oportunidad y explorar las posibilidades. Quería degustar el éxito. Estaba molesto, y repetía su línea de pensamiento una y otra vez.

La brecha entre esta pareja comenzó a expandirse ante mis ojos. Vi su amplia extensión agrandarse aún más a medida que la conversación se hizo más intensa. Melanie secaba sus lágrimas con su servilleta. Andrés no se conmovía con nada.

Después de mucho tiempo arribamos a un acuerdo. Andrés y Melanie se mudarían, pero de manera temporaria. Melanie prometió hacer su mejor esfuerzo, pero si después de un año no estaba feliz, sus deseos serían respetados y volverían a casa.

Melanie pidió hablar. “Mi miedo más grande es perder la sensación de familia que tenemos aquí. Invertí mucho en nuestras “cenas de viernes por la noche”. Nuestros niños disfrutan cuando vienen amigos y nos acompañan para la cena de Shabat. Andrés está conectado a la espiritualidad cuando vamos a clases y estudiamos con otras parejas. ¿Qué pasará si nos mudamos y perdemos todo esto?”.

Le pedí a Andrés que prometiera algo. Más allá de lo exitoso que fuese, más allá de la cantidad de horas que trabajase o de lo emocionante que pareciera su vida de oficina, debía prometer que nunca dejaría de invertir tiempo en su familia. Estaría allí cada semana a la cabeza de su mesa de Shabat compartiendo tiempo con su esposa e hijos. Durante la semana se harían un tiempo para estar solos, de forma que no perdieran el contacto. Él estudiaría Torá y continuaría creciendo espiritualmente.

La pareja se fue de la mano; había una sensación de esperanza vibrando entre ellos.

Cuando les llegó el día de irse, Andrés y Melanie me llamaron para despedirse. Les deseé que les fuera bien y le recordé a Andrés su promesa. Rió nervioso y accedió de nuevo a asegurar que haría de su matrimonio y familia su mayor prioridad.

Melanie se ha mantenido en contacto esporádicamente. Está trabajando para aclimatarse y se está esforzando mucho para crear una atmósfera de felicidad dentro de la familia a pesar de no haber querido mudarse. Los niños se están adaptando poco a poco y Andrés está disfrutando su nuevo trabajo. A pesar de trabajar muchas horas, está tratando de respetar su promesa. Ha ido constantemente a casa para la cena de Shabat y se unió a un grupo de estudio local. A pesar de que no siempre ha sido fácil, Andrés y Melanie han invertido en su amor y están empezando a ver los dividendos.

# Este nuevo año comprométete a tomarte el tiempo y la energía para invertir en un seguro para el amor.

No tiene que ser una mudanza al otro lado del mundo lo que amenace con dividirnos. Muchos desafíos pueden traer caos a nuestras relaciones. ¿Qué podemos hacer para invertir en asegurar el amor antes de que ocurra una calamidad?

A partir de este momento puedes tomar decisiones que protegerán a tu familia y traerán una sensación de paz a tu hogar.

Seguro para el Amor

1. Nutre la Amistad con tu Cónyuge

No alcanza con discutir sobre los niños, las cuentas y qué hacer con la gotera del sótano; estas cosas no harán que nuestro amor florezca. El matrimonio necesita ser nutrido. Debemos mantener la chispa con vida. Necesitamos nutrir la amistad que nos ayuda a hacer crecer el amor y la confianza mutua. Necesitamos hablar sobre nuestras esperanzas y sueños, compartir nuestros pensamientos, reírnos juntos y curar las heridas de cada uno. No debería pasar un solo día sin que le entreguemos de nosotros mismos a nuestro cónyuge como le entregaríamos a un mejor amigo, ofreciendo por lo menos un cumplido o una sonrisa. Necesitamos tomarnos un tiempo de nuestra ajetreada agenda para escuchar y estar seguros de que no estamos sólo coexistiendo. Y, para tu información, tiempo destinado a comunicación no significa mandarse mensajes de texto durante el día.

 

2. Sé Leal

Demasiado a menudo nos burlamos de las debilidades que vemos en nuestra pareja. Nos burlamos a sus expensas en público, ridiculizamos sarcásticamente sus errores y hacemos críticas frente a los niños. Cuando los cónyuges se denigran mutuamente, el respeto y la confianza que existe entre ellos se erosiona. No pensamos en los efectos que tienen nuestras miradas de desprecio y nuestros pequeños comentarios malvados. Pero el aguijón queda, y el daño dura más de lo que podríamos imaginar. Podemos lograr tanto más reconociendo rasgos positivos que buscando los negativos.

3. Establece Tradiciones Significativas

El tiempo juntos nos une. Ya sean cenas de viernes a la noche o lugares fijos de vacaciones, esos son los momentos que nos conectan. Los rituales familiares nos unen y nos brindan recuerdos inolvidables. Tomarse tiempo libre para pasarlo con tu cónyuge transmite el mensaje de que ‘eres importante para mí’ y ‘me gusta pasar mi vida contigo’. Estás demostrando que estás comprometido con esta relación. Para algunos esposos y esposas puede ser una caminata semanal o andar en bicicleta; para otros puede ser un paseo a la heladería para disfrutar de la compañía del otro. Lo más importante es que encuentres lo que funciona para ti y que nunca estés demasiado ocupado o preocupado para la persona que amas.

Podemos hacer la diferencia y evitar los daños con el amor que creamos. Este nuevo año, comprométete a tomarte el tiempo y la energía para invertir en un seguro para el amor.

 

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