Las Vacaciones Soñadas

¿Qué significa que la tierra deberá observar un período de descanso sabático consagrado a Hashem?

Ciertamente sabemos de nuestra necesidad de descansar, pero que la tierra descanse, podría significar que hay una necesidad mayor que el simple no sembrar o no cosechar. Deben saber que el status de cualquier cosa debe ser medido por aquello a lo que ha sido consagrado, o sea, a aquello que ha sido dedicado o dedicación a algo tiene que ver con deseo e intención.

En la época del Templo, la consagración se hacía a través de aquellos que se dedicaban al servicio divino, en el lugar más divino del Universo, o sea, si yo dedicaba una porción de mi cosecha al templo por intervención de los kohanim, entendía que todo mi campo y toda mi cosecha, adquiría el status de dedicada.

Esto era así porque de ser el simple fruto de la tierra, que en su esencia material es de una característica espiritual baja, pasa a través de la dedicación, a recibir característica divina en el acto mismo (conciencia) de la dedicación. Y así, de manera mágica, toda la cosecha adquiría característica divina. De no ser dedicada la cosecha permanece limitada a su característica de energía baja o sea a la tierra.

Ya debemos entender que la tierra es limitada. Sin embargo, lo divino no lo es, por lo tanto, en el tema de que la tierra observe Shabat, está el secreto de lo ilimitado que cuando lo conectamos a lo físico, aún dentro de su limitación material, ésta pasa a tener lo ilimitado de lo divino.

Entonces, aquí aparece el tema de la dedicación, en términos de la conciencia y la profunda importancia que esto adquiere.

En la plegaria del Shema Israel, que contiene profunda conexión, dice: “Amarás a D’-s con todo tu corazón, con toda tu alma y con todos tus recursos”

¿Qué significa “amar a D’-s con todos tus recursos”? Claramente podemos entender el amar a D’-s con el corazón, con el alma pero ya es un poco más difícil “con todos tus recursos”. La primera consideración sería que podemos, por cierto, amar a D’-s por sus obras, agradecerle por nuestra vida, por todo lo bueno, pero cuando hablamos de recursos o posesiones, el tema se complica fundamentalmente porque nos cuesta mucho creer o darnos cuenta que alguna posesión tenga carácter de divinidad.

Ciertamente las posesiones son una extensión de las personas pues las cosas materiales se impregnan de la energía de esas personas que consideran, por diversos motivos, que este artículo es de ellos. Esa sería la primera respuesta simple de porque puedo amar con mis posesiones. El problema se presenta cuando nosotros no consideramos que esa cosa sea una extensión mía, o sea, eso es una cosa aunque me sirva y sea sólo materia. Sin embargo, la Torah dice que la tierra (materia) debe observar un período de tiempo descansado, o sea, en estado de inercia, sin producir; y esto es la consagración a Hashem.

Este principio es el absoluto opuesto a como se manejan las cosas en el mundo actual. Las máquinas no pueden parar de trabajar, los malls no pueden cerrar, tampoco los supermercados y las farmacias, porque siempre, según la formula actual, hay un deseo humano que llenar y esa es la realidad, según dicen.

Sin embargo, la Torah nos está hablando de otra realidad, la realidad del espacio verdadero, a través del cual fluye la real bendición a la tierra y no es casualidad que la Torah nos hable del 7º como el día en el cual si dedicamos, si ofrecemos nuestra conciencia, si el mundo ilusorio lo detenemos al 8º ó al 9º, veremos frutos más allá de la limitación de nuestra mente. Por tanto, sólo podemos sembrar y cosechar hasta el 6º día pues es el momento, el lugar en el que el cabalista, el hombre y la mujer consciente, deben tomar la decisión de consagrar.

Todos sabemos que aunque D’-s nos esté sugiriendo la importancia de consagrar algo a lo divino, a D’-s, siempre va a depender de nosotros hacerlo. O sea, el elevar conscientemente nuestra vida, va a depender de nuestra decisión. Por esto es que dice Shabat Shabatot la Hashem, porque Hashem va a estar en ese espacio (para nuestra conciencia) de lo consagrado.

Aquí podemos también explicar porque el Shema Israel dice que debemos amar a D’-s con todas nuestras posesiones, ya que una vez que asumimos que todo lo que tenemos nos llegó de la Luz y que es a Ella o Hashem a quien le pertenece, es que podremos nosotros tener el más absoluto descanso de descansos: EMUNA.

¿Por qué es que algunas personas en el judaísmo deciden no observar el Shabat? ¿Por qué algunas personas piensan que es el trabajo de los 365 días al año lo que nos da de comer? De manera simple, esto ocurre porque esas personas no tienen fe o no están conectadas con D’-s y su sistema. El “sistema de la Torah” nos está hablando de quién es el hacedor y de quién es el poseedor. La Torah dice:” Cuando compren o vendan una tierra a un semejante no se engañen mutuamente” Esto es así porque aquel que sólo confía en sus propios medios, en su fuerza, en su trabajo, está decidiendo que todo comienza y termina en él. Sin embargo, aquel que confía en “el sistema” se entrega y asume que este D’-s, que no le es visible, finalmente es el verdadero proveedor y el que se acerca a El, será proveído. El que decide ser y creer que es el mismo y sólo el mismo ese proveedor tendrá siempre la limitación de ese “yo”.

Además, en ese” que no se engañen” está el secreto de la causa y efecto y finalmente, de la reencarnación. Por tanto, aquel que no se conecta a “el sistema” cree que las acciones, los actos, son sólo eso y que no tienen conexión con los cielos.

Por eso es que la perasha siguiente nos habla de las maldiciones sobre aquellos que no se conectan a “el sistema”. Comienza diciendo si ustedes caminan mis caminos, bendición, si ustedes no lo hacen, maldición.

Por tanto, si tú organizas la venta de algo a tu vecino (que eres tú) esto significa que has decidido no andar en mis caminos, por tanto, maldición pero si tú decides andar en ellos, bendición.

Y como hemos dicho que éste es un “sistema” que quedó funcionando desde el día de la Creación, y por tanto, explicamos que no es Hashem el que castiga sino que, en esencia, el que no conecta es castigado por el “sistema”, como acto de amor, para que se dé cuenta que el “sistema” existe y para que reciba herramientas para conectarse a El.

Por tanto, ahora podemos entender el tema de amar a D’-s con todas tus posesiones ya que éstas son herramientas que el Creador te da para acercarte a El y no para alejarte. Amar a D’-s con todo lo que poseo implica el comprender los caminos del Proveedor y entender sus condiciones. “Si quieres conectar “Conmigo”, por tanto, debes dejar un tiempo y un espacio definido y determinado para Mi (lo que finalmente es para ti porque YO-D’-s no necesito nada).

Sabemos que D’-s está más allá (y más acá) que bendición y maldición. Sin embargo, el que recibamos su manifestación implica disciplina clara, un camino marcado con la comprensión que cuando decidimos que “ese es el camino” éste es un camino de regreso a El.

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