El Poder de la Bendición

Entonces, Yehuda se acercó a Josef y le dijo:”Por favor, mi amo, permítame que yo, su servidor, le diga algo”

El Zohar Hakadosh, en Perasha Vaigash, nos trae el verbo de Devarim, en un diálogo de Hezkiah. Comienza diciendo:” Y tú debes comer y satisfacerte y bendecir a Hashem, tu Elo-Kim. (Primero comer y luego satisfacerte y luego bendecir). Hezkiah pregunta: ¿No es que nosotros bendecimos al Santo Uno, bendito sea El, antes de comer? Y, además, dice que debemos levantarnos temprano por la mañana y recitar sus plegarias en el orden correcto, antes que saludemos a una persona.

Sigue diciendo: “Ya que está prohibido comer antes de bendecir a nuestro Maestro (Hashem)”. Sin embargo, aquí dice: “Y tú debes comer y satisfacerte y bendecir “, lo que significa que también (en palabras del Zohar), debemos bendecir después de comer.
El Zohar dice:” El responde: Las bendiciones que decimos antes de comer son bendiciones para la unidad de lo femenino y lo masculino, mientras que las bendiciones que hacemos después de comer tienen como función que este mundo en el que vivimos, sea regado adecuadamente, bendecido y llenado con alegría y dicha desde la vida superior, tanto como sea necesario, y por lo tanto, nos dé sustento, ya que proveer de comida al hombre, es un trabajo pesado para Hashem, tan grande como la separación del Mar Rojo, porque todo el alimento del mundo viene desde arriba

Sabemos que David a Melej viene de la descendencia de Yehuda y que David representa Maljut., que es el mundo físico, el lugar donde vivimos, donde manifestamos nuestra existencia en la tierra.

Esta tierra, tal como la conocemos, este lugar donde vivimos, no tiene Luz propia (por lo que debemos mover los cielos, a través de nuestras acciones acá), esa tierra necesita ser alimentada, nutrida constantemente por Hashem, de acuerdo a un sistema cuyo receptáculo, cuya vasija final”es este lugar”, donde todos nosotros vivimos.

Por lo tanto, Yehuda al acercarse a Yosef, nos está enseñando una tremenda lección que se llama UNIDAD.

Si este mundo no tiene luz propia significa en esencia, como personas, no poseemos nada, que todo, en cada segundo, en cada momento, depende de Hashem y que nuestro trabajo es el constante “acercamiento” a ese mundo que lo tiene todo y que nos provee de todo.

Si nada tengo, habría que decir, que puedo recibirlo todo. Pero si declaro que ya tengo, lo que recibiremos es menos o nada. El por qué, la esencia de todas nuestras tefilot y mizvot, es el intento constante, de conectar con ese mundo, que todo lo posee, desde este mundo que no tiene nada.

Por eso es que Yehuda, el Maljut, es el que tiene que acercarse y buscar y desear conectar con ese mundo que todo lo posee y no al revés.

Y ¿por qué a Yosef y no a otra persona? Porque Yosef, el tzadik, es quien distribuye esa plenitud que Hashem envía. Por eso que la Torah dice: “Para ser un proveedor, es que Hashem me envió antes que ustedes”.

Yosef es Yesod, que es el fundamento del mundo, es el espacio, el lugar en los cielos desde donde fluyen los ríos de abundancia, sin la cual este mundo, nosotros, no podríamos existir.

Ese mundo superior, al cual Yosef está conectado, es donde la carencia no existe, donde todo lo bueno es siempre bueno, donde no existe caos y no existe muerte. Por lo tanto, en realidad la historia que nos entrega la Torah, el diálogo de los hermanos, es el relato de Hashem, de hacia dónde debemos mirar y con qué tenemos que conectar, frente a las dificultades o las enfermedades o la necesidad de sustento económico.

Pretender solucionar en este mundo, con sólo las herramientas de este mundo, sólo alimentará nuestro ego y finalmente, no solucionaremos nada. Es sólo cuando estamos conscientes de que existe un “etzjaim”, un árbol de la Vida, y vivimos constantemente conectándonos a él, que las puertas se abren y los problemas dejan de serlo.

Cuando adquirimos esta conciencia, aquella de que todo viene y pertenece a Hashem, es que, tal como nos dice la Torah, Yosef no se puede contener, no puede dejar de dar, porque ,ahora y no antes.

Aquí aparece para nosotros un hermoso secreto: Yosef, Yesod proveedor, dador de Luz, no se puede contener porque Yehuda se acercó, o sea, no es Hashem quien debe buscarnos para darnos, sino que debemos buscar a Hashem para estar plenos.

Yosef y Yehuda representan dos realidades, dos verdades, la verdad de la plenitud de Hashem y la verdad de la limitación de este mundo.

Para nosotros, el trabajo es claro. Si queremos evitar el caos, la carencia, las enfermedades, debemos buscar ese mundo que representa Yosef, el tzadik. Todo nuestro trabajo espiritual, el trabajo del Yehudi, es sacudir ese hermoso árbol del orden del Creador para que haya plenitud y abundancia en nuestra vida.

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