Dios y la Naturaleza

¿Por qué un año nuevo, para la naturaleza? ¿Para la Tierra?

Todo en el mundo material, necesita renovación desde su semilla, su raíz, su esencia. Todas las energías deben ser renovadas a través de ciclos, que claramente fueron inyectados, programados en la naturaleza, para que ésta funcione.
Sin embargo hay una fuerza, la fuerza de la luz del corazón, que hace que el proceso funcione, es decir, para que la tierra exista y funcione, se mueva alrededor del sol, promueva el crecimiento de los frutos, etc…,debe haber una fuerza luminosa que ayude a que esto ocurra.

Podemos entonces decir, que la razón de la existencia de la tierra y todo lo que hay en ella, es la fuerza de la luz del Creador, y aquí conectamos con el cumpleaños de los árboles, de los frutos y de lo verde de la naturaleza.

¿Por qué es necesario un cumpleaños? Porque cumpleaños significa comienzo. Como en el caso de un ser humano, marca el comienzo de su vida en la tierra, en el caso de lo verde o de la naturaleza, su cumpleaños estará asociado con la continuidad y la posibilidad de seguir sirviendo a las personas del mundo, a través de su nutrición, su sabor, función, etc… Sin embargo, esta naturaleza que se renueva hoy, sabemos se encuentra en directo contacto con nosotros, debido a que somos nosotros los que disfrutamos de ella. En otras palabras, el Creador, crea la naturaleza y sus frutos, para que nosotros nos deleitemos y alimentemos.

Donde está el problema y tal vez la necesidad del cumpleaños, en que muchos proponen que la naturaleza funciona “sólo” por si misma y que por lo tanto, no está conectada con Dios. O sea, pasamos a disfrutar de algo que, al no tener la conciencia adecuada, alejamos de Dios y por lo tanto, cuando consumimos, por ejemplo, una fruta, estamos consumiendo materia (su parte física) y no la Luz que se encuentra contenida en ella.

Si yo consumo materia desconectada de Dios, el placer que voy a sentir será solo momentáneo. Si por otro lado, conectamos con la Luz de Dios contenida en el fruto, el placer que sentiremos será eterno, porque en este caso estaremos comiendo para el alma.

Entonces el cumpleaños tendrá que ver con la opción de ser canales de la Luz, para despertar la Luz contenida en la fruta, y así a través de nuestra alma, conectar ese fruto de vuelta con su esencia con la Luz, y en ese proceso obtener el mayor placer imaginable.
Si los deliciosos frutos los creó Dios, ¿Por qué necesitamos ser intermediarios para elevarlos nuevamente? Toda la tierra y sus frutos fueron creados para el placer humano.

El problema comienza claramente cuando Adán y Eva decidieron alimentarse del fruto prohibido. Analicemos: ¿Cuál era el fruto prohibido?…Aquel que en esencia fue creado por Dios para que Adán y Eva obtuvieran placer. Es decir, placer desde Dios.
Sin embargo, ellos decidieron buscar auto-placer. Placer enraizado sólo en la materia, sólo en sus cuerpos y así trajeron maldición a la tierra. Es decir, con su acción de comer del fruto prohibido, eliminaron de sus conciencias el espíritu, la Luz contenida en el fruto. Entonces el cumpleaños de los frutos es la oportunidad que tenemos de corregir a través de nuestras conciencias y acciones, el pecado, las desconexiones que hicieron Adán y Eva, al entregarle las llaves de la casa a la materia. Una materia desprovista de Luz.

Kabbalísticamente, no hacemos nada sin razón y sin conciencia. Cada acción nuestra, debe ser por el intento de conectar esa acción con nuestra alma y así, con Dios. Para poder comer, dormir, caminar o hacer el amor necesitamos la Luz del Creador. Podemos pensar que somos auto-generados y entonces nos sentiremos cansados y desgastados. O podemos elevar cada acción (posibilidad que nos da el Creador) a su Luz espiritual.

Adán y Eva no lo entendieron, ellos quisieron eliminar al árbol de la vida, a Dios de sus acciones, y así cayeron en la materialidad grosera y dura. Por lo tanto, TU B`SHVAT es nuestra gran oportunidad de elevarnos, o de elevar nuestras acciones y nuestra vida. Eleva nuestras vidas al único lugar donde recibimos bendición. Siempre un poco más cerca de la Luz del Creador.

A no olvidar, cada fruto de la tierra que comemos, pasa a ser parte de nuestro ser. Si yo como por la Luz, esa Luz que estoy consumiendo, despertará en mi cuerpo la Luz que necesito para sentirme saludable y armónico.

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